Es bien sabido que Chile posee una base económica sustentada en la explotación de los recursos naturales, en especial la actividad minera, que ha generado la presencia de numerosos sitios con presencia de contaminantes a lo largo del país. Por mucho tiempo estas actividades se han realizado sin un mayor resguardo legal de aspectos medioambientales, que protejan a los ecosistemas y poblaciones aledañas a los sitios de explotación. Sin embargo, en la actualidad existe una mayor “conciencia ambiental”, que propicia la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza para mitigar o compensar los daños generados en los recursos naturales, destacando la remediación de los suelos contaminados. En este sentido, desde nuestro laboratorio se ha estudiado por largo tiempo el papel que representan los hongos micorrícico arbusculares (HMA) favoreciendo el establecimiento y crecimiento de plantas en suelos contaminados. Los HMA se asocian a un gran número de plantas en condiciones naturales, favoreciendo su absorción de agua y nutrientes, por lo que resultan idóneos para establecer programas de fitorremediación. Adicionalmente, al ser los suelos contaminados ambientes limitantes, la aplicación de enmiendas orgánicas puede mejorar sus características físico-químicas, permitiendo de esta forma acelerar el incremento de la calidad del suelo y permitiendo que se exprese de mejor forma la actividad de sus microorganismos, los que a su vez posen características que promueven el crecimiento vegetal. En este sentido, estudiamos ecosistemas sometidos a diversos estreses ambientales, para conocer sus comunidades, aislar microorganismos beneficiosos, los que una vez multiplicados puedan ser incluidos en matrices orgánicas, generando biofertilizantes diseñados especialmente para este tipo de degradación.