Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos de bajo peso molecular producidos por hongos filamentosos. Los hongos micotoxigénicos crecen en una amplia gama de productos agroalimentarios y pueden producir una o más micotoxinas, tales como: aflatoxinas, ocratoxina A, fumonisinas, zearalenona, tricotecenos y patulina, etc. Las micotoxinas son termoestables y, una vez presentes en la cadena de producción agroalimentaria, son difíciles de eliminar. Los principales problemas de salud relacionados con el consumo continuado de alimentos contaminados con micotoxinas son el cáncer de hígado, la disminución de inmunidad, alteraciones en el metabolismo proteico, gangrena, convulsiones y problemas respiratorios, entre otros. La producción de micotoxinas durante la pre o post cosecha podría ser una respuesta de los hongos a diferentes factores de estrés, entre ellos, el cambio en la actividad del agua y/o temperatura, el uso de fungicidas sintéticos, entre otros.
La producción de micotoxinas depende de cada cepa de hongo. Diferentes cepas de una misma especie de hongo pueden no ser capaces de producir una determinada micotoxina. Por ello, el enfoque metagenómico no es adecuado para la identificación de hongos micotoxigénicos desde productos agroalimentarios. Por lo tanto, cuando se estudian los hongos micotoxigénicos en estos productos, es necesario analizar la capacidad de producción de micotoxinas en cada caso (cada cepa aislada). En el LQH-CIMYSA buscamos aislar a los hongos potencialmente micotoxigénicos desde muestras y/o procesos agroalimentarios e identificar cada cepa al nivel de especie, recurriendo a la identificación polifásica (macro y micro morfología, perfiles proteómicos y lipídicos por MALDI-TOF MS, perfiles de metabolitos secundarios y secuenciación genómica). Además, buscamos caracterizar cada micotoxina a través de herramientas analíticas (ej. cromatografías y espectrometrías de masas).